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lunes, 30 de marzo de 2009


Software pre-instalado; una bofetada a la libertad de los consumidores

por Wiliam Ajanel

"Señor fabricante, no decida por mi" sería una petición generalizada para aquellos que en su afán de negociar y hacerse de supuestas alianzas estratégicas de mercado [mafias, por no llamarles de otro modo] deciden hacer y deshacer con el software que muchos de los consumidores ni queremos, ni sabemos utilizar en el peor de los casos. Esto es tan sencillo de comprender como en el caso de una pizza, no puede venir el dueño de la pizzería y darnos algo que no le pedimos, en nombre del progreso la innovación y quién sabe que otro tipo de excusas, si quiero una pizza de champiñones, es precisamente eso lo que espero de la persona a la que se la estoy comprando con mi dinero.


Muchas compañías y empresas se llenan la boca de su preocupación por una satisfacción total al cliente, sin embargo a la hora de prestar un servicio adecuado, obvian un pequeño detalle [por su puesto que de manera consciente] al vender equipos de computación con software pre-instalado, obligando al cliente, a utilizar algo que en primer lugar no pidió y que sin duda alguna incide en el precio de lo que se está obteniendo.

El colmo de esto resulta cuando muchas empresa se niegan a vender el equipo sin sistema operativo por ejemplo, por el "temor" a incurrir en piratería y que la gente se las arregle sola para encontrar el que ellos prefieren [indiferentemente si se trata de Windows, Linux o "Mac"] manifestando entonces, una actitud poco ética en materia de mercadeo, al no presentar opciones [¡por que las hay!] al cliente que muy amablemente lleva su dinero a dichos establecimientos, tratándole como a un ignorante e incapáz.

Uno de los casos más frecuentes en mi establecimiento es que han sido varias las veces que la gente ha venido desesperada por no saber que hacer con el Windows Vista [por que no lo entiende, no le gusta o prefiere el XP] y me piden que lo traslade a la versión que más ha gustado entre el público [obviamente el mío] hasta este momento, Windows XP. Resulta que la gente se las tiene que arreglar para utilizar el equipo que más les gusta [mayormente en las lap tops] y pasar toda una odisea para encontrar los drivers y demás componentes que las empresas que distribuyen el equipo y el hardware se niegan a proveer de manera gratuita como si ocurre con el software pre-instalado.

Resulta una total verguenza que en ocasiones los drivers [o controladores] del equipo que deberían estar disponibles y al alcnace de los clientes no aparezcan disponibles para otros sistemas operativos en las páginas de los distribuidores y si en páginas que cobran por el uso de los mismos [concretamente me ocurrió con unas Presario] y en otros casos sencillamente se pierden algunas herramientas útiles porque a los fabricantes no se les da la gana facilitar los controladores.

Como éste supongo que habrán miles de ejemplos más, y prefiero poner en la conciencia tan sólo un pequeño detalle: Si en cosas tan pequeñas, estas empresas y fabricantes se toman la libertad de escoger por los consumidores, ¿Dónde queda ese servicio al cliente del que tanto se habla hoy en día?

Quizá seamos los consumidores también, quienes desconozcamos nuestros derechos y facilitemos que esta gente se haga de sumas importantes de dinero a costa de las libertades de los demás. Supongo que no será le primera ni la última vez que se toque el tema de los derechos de los consumidores respecto al software privativo y pre-instalado, pero habría que ser constantes en la denuncia de este tipo de atrocidades.

Por último, un día me dirigí a un establecimiento a preguntar sobre el precio de una computadora para mi negocio, y al preguntar al dependiente sobre el precio de una en específico, pero sin sistema operativo, recuerdo que sonrió de modo sarcástico y me dijo: Acá no vendemos computadoras sin sistema operativo... seguidamente le agradecí su tiempo y me marché indignado de ese lugar al que nunca más regresé.

Moraleja: A muchos les parece estar prestando un servicio de calidad al vender ordenadores y equipo con el software más moderno del mercado, pero olvidan que quienes dan el dinero y compran a lo mejor tienen otras preferencias, y sencillamente, les importa un alfiler.

Saludos

Imagen vía

miércoles, 18 de febrero de 2009


Mi fallida experiencia con el software libre

por Wiliam Ajanel

Actualmente soy propietario de un ciber-café o café-internet como se le conoce en muchos lugares [irónicamente, porque en la mayoría ya no se sirve café] razón por la cual he tenido un acercamiento un tanto empírico y espontáneo con algunos proyectos de software libre que facilitan el acceso a determinados programas que hoy en día resultan muy necesarios.

Durante estos tres años del negocio, he experimentado un fenómeno muy frecuente a la hora de implementar algún programa nuevo relacionado al mundo del software libre: Existe una enorme resistencia al cambio.

Mi único y mayor logro en el tema fue lograr que la mayoría de la gente se acostumbrara a utilizar como navegador principal el Mozilla Firefox, el del zorrito naranja [como le llaman muchos niños que vienen al ciber] pero me encuentro siempre con gente que se molesta mucho cuando no encuentra el famoso ícono de Internet Explorer, que por su parte y como sucede con la mayoría de programas desarrollados por Microsoft, cuentan con un enorme posicionamiento en la mente de los consumidores, lo que hace aún más difícil la tarea de promoción del software libre. Resulta molesto tener que dar siempre la misma explicación de por qué el cambio, que si las cuestiones de seguridad, rapidez, etc.

Hace un tiempo también intenté implementar la suite ofimática que proporciona OpenOffice.org y que sustituye al famoso Microsoft Office, por varias razones, entre las más fuertes: El alto costo del uso de licencias originales y problemas con la versión antigua. Una vez más me vi en problemas con los clientes, ya que estos se molestaban de no encontrar en el mismo lugar todas las funciones de los distintos programas. Situación similar cuando alguien venía por alguna reparación o formateo, y al encontrar los iconos de OpenOffice.org se molestaba alegando que esos programas son desconocidos y difíciles, y no accedían al cambio aún cuando les mencionaba el costo que incurría en utilizar software privado [privativo, no se como llamarle].

No contento con esa experiencia, decidí continuar con los antiguos programas [la mayoría proporcionados por Microsoft] por mantener feliz y contenta a la clientela, después de todo es un negocio, aunque siempre habían reclamos de que por qué se "trababa" [colgaba] el Word, el Excel, y que por qué se llenaban de virus sus computadoras [culpa muchas veces del Internet Explorer].

Hice un intento más, y para uso de todas las máquinas decidí implementar el Foxit Reader, una versión gratuita equivalente al conocido Adobe Acrobat Reader [ambos tienen versiones comerciales profesionales] que me resultaba bastante pequeño para la capacidad de las computadoras y muy rápido entre otras cosas. Lamentablemente también fué un fracaso, y no por que la gente tuviera necesidad de desarrollar grandes proyectos en Acrobat Reader, simplemente por la poca familiaridad con el "icono" de Foxit y la poca costumbre.

Sin darme por vencido, decidí hacer otra variación con la versión de prueba del programa de compresión de archivos WinRar, que en su momento no fue tan notorio el cambio con el tradicional WinZip. Era más un asunto de alternativas que de mejoría, sin embargo la gente prefiere utilizar más lo conocido, no le gusta el cambio.

Así podría pasarme la vida peleando con los clientes [ya sea del ciber o del negocio de reparación] intentando brindarles opciones, pero está claro que hay una fuerte resistencia al cambio. Cambio que de todas maneras llegará, ya sea por la vía de lo alternativo o lo tradicional y popular, pero a muchos no les gusta anticiparse, ya sea por pereza, costumbre, falta de interés, etc.

Visto esto y en base a mi experiencia, pasarán muchos años para que me atreva a dar el salto hacia el software libre en materia de sistemas operativos, específicamente Linux, no me falta interés y curiosidad, pero en una sociedad tan cerrada [indiferentemente de que lo mío sea para negocio] resulta una lucha muy dura y poco satisfactoria querer tomar alternativas en el mundo del software.

Pasará algún tiempo para que todos tomemos posturas menos hostiles hacia las alternativas que proponen distintos proyectos y organizaciones en pro del desarrollo sin ánimo de lucro, entre otras cosas, mientras yo seguiré alimentando [individualmente] mi curiosidad y conocimiento.

Como anécdota: Un día instalé el OpenOffice a una clienta que se vio muy complacida y feliz con el nuevo programa, sin embargo a la semana la tenía de vuelta muy decepcionada, ya que sus hijos le reclamaron de por qué dejó al tonto del ciber [o sea yo] poner ese programa "pirata" en la PC, ya que no le dejaba leer los archivos en Microsoft Office [era tan sencillo guardar como .doc] la clienta comprendió mi explicación, pero fue de las últimas veces que ofrecí el OpenOffice.

Un saludo

Nota: Como mencioné al inicio y debido a las pasiones que este tipo de cosas suele levantar, mi conocimiento es muy empírico respecto al tema, si me he equivocado en algo, pido disculpas. Después de todo es una opinión muy personal sobre situaciones concretas que me han ocurrido.