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miércoles, 18 de febrero de 2009


Mi fallida experiencia con el software libre

por Wiliam Ajanel

Actualmente soy propietario de un ciber-café o café-internet como se le conoce en muchos lugares [irónicamente, porque en la mayoría ya no se sirve café] razón por la cual he tenido un acercamiento un tanto empírico y espontáneo con algunos proyectos de software libre que facilitan el acceso a determinados programas que hoy en día resultan muy necesarios.

Durante estos tres años del negocio, he experimentado un fenómeno muy frecuente a la hora de implementar algún programa nuevo relacionado al mundo del software libre: Existe una enorme resistencia al cambio.

Mi único y mayor logro en el tema fue lograr que la mayoría de la gente se acostumbrara a utilizar como navegador principal el Mozilla Firefox, el del zorrito naranja [como le llaman muchos niños que vienen al ciber] pero me encuentro siempre con gente que se molesta mucho cuando no encuentra el famoso ícono de Internet Explorer, que por su parte y como sucede con la mayoría de programas desarrollados por Microsoft, cuentan con un enorme posicionamiento en la mente de los consumidores, lo que hace aún más difícil la tarea de promoción del software libre. Resulta molesto tener que dar siempre la misma explicación de por qué el cambio, que si las cuestiones de seguridad, rapidez, etc.

Hace un tiempo también intenté implementar la suite ofimática que proporciona OpenOffice.org y que sustituye al famoso Microsoft Office, por varias razones, entre las más fuertes: El alto costo del uso de licencias originales y problemas con la versión antigua. Una vez más me vi en problemas con los clientes, ya que estos se molestaban de no encontrar en el mismo lugar todas las funciones de los distintos programas. Situación similar cuando alguien venía por alguna reparación o formateo, y al encontrar los iconos de OpenOffice.org se molestaba alegando que esos programas son desconocidos y difíciles, y no accedían al cambio aún cuando les mencionaba el costo que incurría en utilizar software privado [privativo, no se como llamarle].

No contento con esa experiencia, decidí continuar con los antiguos programas [la mayoría proporcionados por Microsoft] por mantener feliz y contenta a la clientela, después de todo es un negocio, aunque siempre habían reclamos de que por qué se "trababa" [colgaba] el Word, el Excel, y que por qué se llenaban de virus sus computadoras [culpa muchas veces del Internet Explorer].

Hice un intento más, y para uso de todas las máquinas decidí implementar el Foxit Reader, una versión gratuita equivalente al conocido Adobe Acrobat Reader [ambos tienen versiones comerciales profesionales] que me resultaba bastante pequeño para la capacidad de las computadoras y muy rápido entre otras cosas. Lamentablemente también fué un fracaso, y no por que la gente tuviera necesidad de desarrollar grandes proyectos en Acrobat Reader, simplemente por la poca familiaridad con el "icono" de Foxit y la poca costumbre.

Sin darme por vencido, decidí hacer otra variación con la versión de prueba del programa de compresión de archivos WinRar, que en su momento no fue tan notorio el cambio con el tradicional WinZip. Era más un asunto de alternativas que de mejoría, sin embargo la gente prefiere utilizar más lo conocido, no le gusta el cambio.

Así podría pasarme la vida peleando con los clientes [ya sea del ciber o del negocio de reparación] intentando brindarles opciones, pero está claro que hay una fuerte resistencia al cambio. Cambio que de todas maneras llegará, ya sea por la vía de lo alternativo o lo tradicional y popular, pero a muchos no les gusta anticiparse, ya sea por pereza, costumbre, falta de interés, etc.

Visto esto y en base a mi experiencia, pasarán muchos años para que me atreva a dar el salto hacia el software libre en materia de sistemas operativos, específicamente Linux, no me falta interés y curiosidad, pero en una sociedad tan cerrada [indiferentemente de que lo mío sea para negocio] resulta una lucha muy dura y poco satisfactoria querer tomar alternativas en el mundo del software.

Pasará algún tiempo para que todos tomemos posturas menos hostiles hacia las alternativas que proponen distintos proyectos y organizaciones en pro del desarrollo sin ánimo de lucro, entre otras cosas, mientras yo seguiré alimentando [individualmente] mi curiosidad y conocimiento.

Como anécdota: Un día instalé el OpenOffice a una clienta que se vio muy complacida y feliz con el nuevo programa, sin embargo a la semana la tenía de vuelta muy decepcionada, ya que sus hijos le reclamaron de por qué dejó al tonto del ciber [o sea yo] poner ese programa "pirata" en la PC, ya que no le dejaba leer los archivos en Microsoft Office [era tan sencillo guardar como .doc] la clienta comprendió mi explicación, pero fue de las últimas veces que ofrecí el OpenOffice.

Un saludo

Nota: Como mencioné al inicio y debido a las pasiones que este tipo de cosas suele levantar, mi conocimiento es muy empírico respecto al tema, si me he equivocado en algo, pido disculpas. Después de todo es una opinión muy personal sobre situaciones concretas que me han ocurrido.