martes 14 de julio de 2009

Estilo libre, 1920

por Wiliam Ajanel [Fuentes citadas]

Aunque muy poco se sabe de los orígenes de algunas disciplinas y deportes, sin duda alguna este par de acróbatas estadounidenses marcaron el inicio de lo que hoy se conoce como una actividad muy famosa entre adolescentes: El patinaje y ciclismo urbano en estilo libre [freestyle], aunque sin mucho reconocimiento histórico, Herbert Bell & Joe Garso, deleitaban al público a inicios de los años 20 con sus singulares acrobacias en bicicleta y patines, agregando a sus impresionantes actos el hecho de ser ambos lisiados que carecían de una pierna cada uno.


Heb & Joe como se les conocía en ese tiempo, realizaban actos en las calles que incluían piruetas con bicicleta, patines y cuerdas, su singular sincronización hacía que sus actos gozaran de un atractivo impresionante.

Algunos datos históricos resaltan información sobre la vida de estos personajes, aunque no se mencione su peculiar ocupación. En una ocasión, a la edad de 22 años, Herbert quien anteriormente era electricista intentó suicidarse debido a su condición de lisiado, nadie pensaría que años más adelante encontrara en esta actividad una razón para continuar viviendo y entreteniendo a cientos de personas.


De Joe Garso, tan sólo se tienen algunas referencias sobre su origen italiano y su ocupación como un "Showman".


Así pues, queda en la memoria gráfica de la historia, la labor que realizaban estos personajes que sin duda alguna hoy serían reconocidos como pioneros en disciplinas tan variadas y reconocidas hoy en día, como los famosos X Games. Lamentablemente, la historia ha dado la espalda en ocasiones a muchos personajes como Herb & Joe, probablemente en la época habían cosas mas trascendentales.


Un saludo


Fuentes:

Todas las imagenes están enlazadas al sitio original que pertenece a la National Photo Company Collection (Library of Congress) de los Estados Unidos.
La historia y una de las imagenes las encontré en el sitio Shorpy, al igual que las pequeñas referencias históricas que se mencionan.

jueves 9 de julio de 2009

Credibilidad 2.0 ¿Nos toman en serio?

por Wiliam Ajanel

Hace un par de semanas, un grupo de estudiantes tuvimos la oportunidad de discutir aspectos de la estructura de tesis con algunas autoridades de la universidad, y al llegar al punto de las referencias o fuentes de información, se nos recordó, que la Wikipedia e internet no son fuentes fiables. Por un momento me sentí incómodo, porque dada la temática de mi estudio [Publicidad No Tradicional] me resulta complicado encontrar información en libros de papel e incluso revistas. Seguidamente me plantee ¿Cuál será el problema de credibilidad de internet como medio alternativo de información, y de quienes estamos involucrados en la web 2.0?


A mi mente vienen y saltan varios aspectos que probablemente sean los más importantes.

Uno de ellos tiene que ver con la percepción que se tiene de internet como medio alternativo y de la juventud que posee en términos de comunicación social. Existen ciertos prejuicios, basados probablemente en experiencias desafortunadas, donde se piensa que internet no goza de la suficiente credibilidad como para ser tomado en serio.

En el caso específico de la Wikipedia [que en lo personal me parece un modelo aceptable de moderación y objetividad] el mayor prejuicio es probable que vaya del lado de los créditos y las personas que modifican y alteran la información para entregar artículos, donde a juicio de entidades educativas y profesionales, no existe un método de comprobación académico de los colaboradores. Cuestión que me parece injusta en el aspecto informativo, ya que en la práctica, tales colaboradores, tienen la sutileza de referenciar las citas bibliográficas y en armonía con otros colaboradores logran poner a disposición aspectos relevantes de las distintas temáticas que se manejan en la Wikipedia.

Por otro lado estamos los bloggers [o blogueros, como guste] que desde un punto de vista muy personal y otros más especializados, realizamos la labor de opinión, información y divulgación, de contenidos que en su mayoría están enfocados hacia una comunidad bastante diversa respecto a sus necesidades, pero que en un determinado momento [aún careciendo de "créditos académicos" ] realizamos una labor pequeña de investigación e información para emitir nuestros juicios o realizar los contenidos; al menos este debería ser el parámetro básico.

Sin embargo, en este último caso me temo que existen grandes deficiencias a la hora de preparar contenidos, ya que muchos a falta de una formación e información mínima, incurren en el pecado de desinformar o realizar opiniones irresponsables, colaborando así con la confusión, y promoviendo en un grado peligroso a la ignorancia de la comunidad.

En el lado de la información y los sucesos, también contamos con servicios como el ya famoso Twitter, que en estos últimos días por fin he encontrado útil como herramienta de información en tiempo real, que brinda un mínimo de diversidad a la información que ayuda a contrarestar la inevitable tendencia idealizada de ciertos medios masivos tradicionales como la televisión, la prensa escrita, etc.

Y así podríamos seguir enumerando cientos de herramientas y filtros sociales de información disponibles en internet, que podrían y serían perfectas herramientas de referencia válidos, no sólo en el ámbito educativo, sino también en el laboral y toda actividad involucrada con la vida en sociedad.

Trascender a nivel social en la vida de las personas, y no tan sólo en el plano del entretenimiento, sería uno de los logros más grandes que se lo puede reconocer a las nuevas generaciones 2.0, que desde lo invididual y lo corporativo, hacemos esfuerzos día a día para integrarnos a la nueva era de la información, que va más allá de representar una simple moda, proyectándose como una visión al futuro de las comunicaciones. Trabajo, responsabilidad y mucha conciencia, un camino largo para que comiencen a tomarnos en serio...


Un saludo.

Imagen vía

martes 7 de julio de 2009

La niña que quería ser presidenta

por Wiliam Ajanel [Fuentes citadas]

Hace poco le pregunté a la hija pequeña de unos amigos qué quería ser cuando fuera grande. Ella respondío que le gustaría ser presidenta del país, sus padres que son de ideología socialista, escuchaban la conversación de cerca. Entonces decidí preguntarle a la niña: ¿Qué sería lo primero que harías de llegar a ser presidenta?


La niña respondío: Lo primero que haría, es darle comida y una casa a las personas sin hogar.

Sus padres sonrieron...


¡Vaya! Que causa más noble y digna, le dije; Pero no tienes que esperar a llegar a la presidencia para empezar a hacer eso. Puedes venir a mi casa y cortar el césped, quitar la mala hierba y limpiar el jardín, te podría dar 50 dólares.


Luego podríamos ir a la tienda de abarrotes y comprar comida y dar a los pobres y a los sin hogar para que puedan tener para una casa.


La niña se quedó pensando por unos segundos, luego me miró fijamente a los ojos y me preguntó: ¿No sería mejor que el hombre sin hogar viniera a tu casa a hacer el trabajo y que sencillamente le pagaras los 50 dólares a él?


Sonreí y le dije: Bienvenida al liberalismo niña...

Sus padres aún no me hablan...



Créditos:

La historia es una modificación de un texto en inglés encontrado vía Reddit y publicado en Pastebin.
Imagen vía

lunes 6 de julio de 2009

El placebo de la libertad

por Wiliam Ajanel

Resulta grato a los sentidos sabernos seres libres y respetados, saber que la condición humana de la libertad se puede garantizar por medio de la justicia y el derecho. Y es lo que la mayoría de los gobiernos y políticos nos hacen creer, cuando en sus articulados discursos alaban al pueblo y su soberanía, sabiendo que es tan sólo cuestión de tiempo y suficientes votos llegar al tan anhelado poder, donde la nauseabunda avaricia y afán de poder sobrepasan el mínimo interés de garantizarnos una verdadera libertad, reemplazándola por una idea vaga de libertad, que nos da la sensación de poder, una ridícula cápsula llena de nada que día a día ingerimos, nuestro precioso placebo de libertad.


Disfrazada de urna y papeletas nos dicen que es ahí donde nuestro derecho y libertad de elección se hacen patentes, como si un par de rayas sobre un rostro desconocido con mirada confundida nos entregara la facultad y el verdadero poder de una elección, de un ejercicio de libertad.

Elegimos y listo, somos libres de nuevo, o al menos es la sensación que nos queda luego de una sagrada votación, y volvemos a ser los de antes, los que a falta de amor y mínimo celo por la verdadera libertad, nos conformamos con ver pasar gobiernos y más gobiernos que gustan del oportunismo, la demagogia y el abuso de poder, privándonos aún de la verdadera libertad, y entregándonos a cambio pequeñas concesiones que llenan de una espontánea alegría nuestros corazones, como el perrito aquel, que es engañado con un hueso de plástico, pero que igual lo entretiene mientras se entera de la realidad.

Y ellos [los gobernantes, los políticos, los medios tradicionales, la gente con influencia, etc] nos dicen lo que tenemos que ver, lo que podemos ingerir, lo que debemos leer, lo que debemos escuchar y lo que debemos estudiar, eso si en una gama extensa para no darnos ni la mínima señal de totalitarismo y continuar con su incansable labor de dirigir el destino y los recursos de millones de personas que sencillamente "nos adaptamos" a la estructura política del líder en turno, del hombre iluminado que llevará hacia adelante a toda una generación, y del círculo de filántropos que gozan de facultades insospechadas para nosotros los simples mortales.

Tenemos libertad si, pero sólo donde esa libertad no interfiera los intereses de aquellos que podrían ver afectados sus bolsillos, sus organizaciones o sus movimientos "sociales", quienes en representación de el pueblo se autoproclaman héroes, y van y vienen abrazando niños y ancianos, como muestra de su indudable afecto hacia los menos afortunados, a quienes sencillamente nos toca que trabajar, producir y procurarnos un progreso, pero claro somos libres.

Soy libre de trabajar, pero que no se confunda mi concepto de libertad con mi intolerable inclinación egoísta hacia mi progreso individual, que mis rentas y el fruto de mi trabajo no se conviertan en razón para olvidarme de aquellos héroes que día a día detrás de un escritorio "trabajan" arduamente por venderme esa idea de libertad tan necesaria para mi.

Soy libre de elegir la escuela o el colegio de mis hijos, pero que no se me olvide que detrás de ese regalo tan grande que es la educación existe todo un sindicato preocupado por mejorar mi país, aunque eso represente que se realicen huelgas extendidas que desatienden la educación de toda una nación, pero que buscan mejorar las condiciones de estos grandes mártires del siglo XXI.

Soy libre de compartir mi cultura por la red, pero que no se me olvide que existen personas sin ningún interés económico detrás de cada organización en defensa de los derechos de autores, que deben y merecen vivir del éxito espontáneo de una melodía o un par de hojas, que son cultura, pero que no se deben manchar con mi grotesco deseo de compartir aquel arte que me parece admirable, pero que tal admiración no es suficiente para cubrir el humilde y modesto estilo de vida de tantas estrellas exitosas y las organizaciones que las representan.

Y así, soy libre lo reconozco y me llena de placer pensar en ello, esta sensación de saber que gente incompetente está en total libertad de elegir lo que es bueno o malo para mi me sabe delicioso, porque en definitiva ni tu ni yo estamos provistos de la suficiente inteligencia o sabiduría para elegir lo correcto, seguramente nuestra inclinación egoísta hacia lo individual echará a perder los planes de aquellos que lejos de garantizarnos una verdadera libertad, nos venden esta ilusión, este producto genérico, que lo encuentras en cualquier farmacia o medio de comunicación, pero que por momentos, nos da esta sensación tan parecida a la libertad. El placebo de la libertad

Un saludo


Imagen vía

sábado 4 de julio de 2009

Precaución: Mantenga fuera del alcance de los niños

por Wiliam Ajanel

Conociendo la enorme capacidad de influencia y de la dificultad que representa aún para un ser adulto diferenciar y contrastar la información que recibe a través de la televisión, resulta casi que un compromiso moral mantener a los niños alejados de tan peligrosa herramienta de confusión. Y es que para muchos padres se ha vuelto una especie de odisea controlar el contenido que circula por las redes del cable y la televisión, ningún horario escapa al amarillismo, el morbo y la sobrecarga de violencia e ignorancia que el un día rey de los medios, pone a disposición a diario.


Y es que ni siquiera la doble moral de quienes se dicen defensores de los derechos de los consumidores han logrado contrarestar el nivel de desinformación y violencia a la que se exponen miles de niños alrededor del mundo. Sencillamente resulta complicado tener que explicar a un pequeño por qué es necesario que algunas cadenas de noticias pongan fotos y videos explícitos al horario de mayor gusto para ganar rating, ellos no lo entienden, ellos solo ven cadáveres y cuerpos putrefactos tirados en las calles.

Es complicado tener que explicarle a un niño que la mayoría de la publicidad que está en los intermedios es una estrategia de engaño y que es muy improbable que enviando un mensajito de texto se vuelvan millonarios.

Resulta penoso tener que enfrentar la realidad de escenas eróticas y morbosas que se han colado en el horario familiar, videos musicales, o publicidad pasada de tono, pero que eso si: No exhibe ninguna desnudez explícita, aún cuando esta pueda estar desprovista de todo ánimo de perversión o vulgaridad.

Resulta completamente innecesario exponer a un infante al constante ataque publicitario, político o demagógico, ellos que sobrados de ingenuidad, y sobre todo de poca habilidad de malicia, guardan en sus mentes la increíble cantidad de información de dudosa objetividad y moral.

Alejarlos de la televisión no nos hará el trabajo más fácil a los adultos, sencillamente evitaremos que circulen la incómoda senda del amarillismo que nos ha tocado vivir a muchos, en el tiempo en que la revolución de los medios disparó todo tipo de basura que en pequeña o gran escala, afectó nuestra percepción del mundo.

La responsabilidad más grande está en nosotros, en qué queremos dejarles a las futuras generaciones y si aún cabe la posibilidad de intentar cambiar el rumbo y la temática de los contenidos en la televisión. Recordemos que los niños no son tontos... solo son unos enanos que un día nos reclamarán el tipo de mundo que hemos construido...


Un saludo.

Imagen Vía

lunes 29 de junio de 2009

Cuestionar la información, el deber del ser pensante

por Wiliam Ajanel

Si fuera niño me encantaría volver a esas aulas y que lo primero que me enseñaran a escribir fueran las siguientes preguntas: ¿Quién? ¿Por qué? y ¿Para qué? Y es que no hace falta abrumar a los niños con pesadas cátedras de filosofía, cuando se puede comenzar por algo tan sencillo como el arte sano de cuestionarse. Inevitablemente, una persona que aprende a cuestionar su entorno, pronto aprenderá a interpretar la realidad tal y como es, sin engaños, sin estafas, sin ignorancia y desinformación. Pero lejos llegamos sin darnos cuenta de que culpa de la ingenuidad y la falta de escepticismo, incontables personajes de la historia se han burlado de pueblos y generaciones enteras.

Y es que el poder de los medios sobrepasa la misma integridad de los humanos como personas inteligentes y capaces de razonar, y con la mala combinación de una educación mediocre, hacen que cada día sean más las personas que dejan el destino de la información en manos de intereses mezquinos y personalidades de baja moral. No es extraño encontrarse con noticias y artículos "seudo científicos" que alarman a la gente sobre su situación médica, emocional y física. Salen al mercado medicinas "milagrosas" que pueden curar el mismo cáncer que por años los médicos han atacado, pero no han podido eliminar.

Es tan normal encontrarse con cada desvarío de algún mercenario malintencionado, que utiliza a los medios a su antojo para respaldar sus intereses económicos o políticos, diciendo toda mentira y engaño posible, porque desde un micrófono y detrás de una cámara "Todo es Posible". Sin embargo me temo que tales personajes no sean culpables del engaño y la mentira que se mueve a través de los medios. Una vez más, como sociedad fallamos al permitirnos el lujo de ir con los ojos vendados, corriendo detrás de ilusiones y rostros bonitos que nos ofrecen la felicidad y el bienestar, a tan sólo 10 pesos la libra más costos de envío.


Siendo más duros y afinando un poco más la vista nos encontramos con las noticias, la información y la prensa. Noble labor la de miles de personas que se esfuerzan y trabajan por ofrecer al mundo la realidad de las cosas con el riesgo que tal trabajo supone. ¿Pero qué sucede cuando la voluntad del periodista/reportero/camarógrafo/etc. se ve influenciada por la mala ética de los dueños de los medios? Sencillamente nos comemos verdades a medias, e incluso mentiras disfrazadas, que no aprendimos a cuestionar, por pereza o falta de información.

El deber de todo ser pensante e inteligente debe ser siempre cuestionarse, sobre el mundo, la sociedad, la información, el mercado, y todo aquello que pueda interferir en la vida del ser humano y los individuos, y de este modo evitar ser presa de las estrategias formuladas por mentes siniestras que buscan llevar adelante sus planes ilícitos y sus ideas torcidas, después de todo, por cada persona que produce una buena idea, hay miles más que tienen otras no muy buenas, pero que con una buena inversión de capital y divulgación en los medios puede llegar a ser tan próspera como venenosa.


Cuestionar amigos, esa es la clave para llegar a ser parte del reducido grupo de gente que no acepta el mundo como se lo venden, estoy seguro que pocos nos atreveríamos a dar de comer a nuestros hijos algo que nos vendieron mientras estábamos dormidos, exactamente lo mismo pasa con la información que obtenemos a través de los medios.

Por último, recuerdo que de niño tuve la oportunidad de toparme con anuncios de televisión que promocionaban una famosa pulsera [olvidé el nombre por suerte] que tenía ciertas piedras con propiedades curativas y no se que más. Recuerdo que estuve mucho tiempo queriendo juntar dinero para regalarle una a mi madre [ingenuidad infantil] hasta que por medio de la sutileza de un amigo me enteré de que no era más que un truco para que la gente comprara y se sintiera mejor, pero que en realidad era algo tonto pensar que una pulsera tuviera propiedades curativas [es obvio que no fueron las palabras que utilizó mi amiguito] y finalmente decidí regalarle unos vasos a mi madre, que no curaban pero si la hicieron sentir mucho mejor...

Las penas que me hubiera dado la famosa pulsera, pero se que hay miles de personas que siguen consumiendo tales productos, y quizá en el fondo no sea culpa de ellos, sencillamente, no los educaron...


Un saludo

Imagen vía

martes 23 de junio de 2009

De cómo la publicidad se hizo despreciable

por Wiliam Ajanel

Lejos de lo que se esperaba de la publicidad, y de su verdadera función como elemento de alcance, información y diferenciación para presentar y promocionar un producto, se ha convertido en una molestia y una actividad fastidiosa para una buena parte del público. Ni diseños extravagantes o fuertes campañas con personalidades famosas lograrán dar marcha atrás a todo un camino de desaciertos, ya que, producto de la evolución y expansión de los medios tradicionales y no tradicionales, la publicidad ha ido ocupando espacios "sagrados" para la vida de los individuos, y precisamente esa podría ser la mayor molestia entre las actuales generaciones que sencillamente hemos aprendido a pasar de la publicidad, porque se hizo despreciable.



Parecen muy lejanos los días en que ver o escuchar un anuncio en la televisión y la radio era motivo de curiosidad e interés por saber las novedades, por escuchar aunque fuera por un instante eso novedoso e interesante que nos ofrecían los productores y comerciantes. Definitivamente la labor publicitaria, que incluso se considera como un arte, tenía un valor en la mente de las personas que deseaban y necesitaban saber de lo que se estaban perdiendo. Sin embargo, hubo un momento crucial en el que la saturación de los medios y los "clientes" hizo desviar el curso de la publicidad, convirtiéndola en ente primordial para el funcionamiento de los mismos medios. Por supuesto, resultó un excelente negocio.

Como la mayoría de cosas en esta vida, en una pequeña porción dejan con la curiosidad de esperar más o incluso llegar a necesitar más, pero la ambición y la avaricia superaron el interés por mantener al público contento, y pasaron de tener pautas publicitarias de 5 minutos, a las ya conocidas y despreciables pautas de hasta 15 minutos de publicidad tanto en la radio como en la televisión, una total falta de respeto hacia miles de usuarios que aprendimos a tolerar semejante barbaridad.

Los medios impresos no tardaron en adoptar la idea, y los diarios "informativos" comenzaron a abarrotar sus páginas con hermosos anuncios publicitarios que incluso servían para llenar los espacios vacíos que dejaba la falta de información periodística e importante, es vergonzoso abrir un matutino que en su mayoría sean páginas amarillas, publicidad corporativa y anuncios varios, pero aún así, teníamos y debíamos seguir tolerando tal actitud. Todo esto sin mencionar la cantidad de contaminación audiovisual en las calles, carreteras y espacios públicos, comenzamos a notar que no podíamos caminar distraidamente sin toparnos con alguna valla publicitaria o un poste tapizado de afiches [impresos] de colores.

Seguramente muchos adolescentes y niños de las nuevas generaciones lo perciban como algo tan normal, pero tu que te has sentido identificado con todo lo que anteriormente se ha expresado, pensarás incluso en antiguas generaciones que pasaron sus días sin contar con tal expresión de mercadeo publicitario y contaminación audiovisual.

Pero llegó el siglo XXI y parecía que todo marchaba con éxito en internet, la nueva esperanza de los medios alternativos y una oportunidad única para apostar por lo novedoso, lo diferente, lo creativo. Y sin más la tendencia de la publicidad prevaleció en la red, cientos y miles de páginas atiborradas de banners, adsense y enlaces a las loterías millonarias. Estaría de más hablar sobre la manera en que internet también cayó presa de la avaricia y el engaño publicitario, las pruebas saltan a la vista, y a la par de la insistencia de los medios, está la habilidad del individuo, que ingeniosamente ha aprendido a evitar la publicidad a toda cosa, creando programas como el ad-block para el uso en internet, cerrar ventanas de dudosa credibilidad, calcular tiempos en las pautas publicitarias en radio y tv, pasar de las páginas de los diarios y crear una especie de bloqueo mental para todo aquello que consideren basura.

¿Cuál es el rumbo de la publicidad dentro de los medios? ¿Seguiremos jugando al gato y al ratón, en tanto que se nos ocurre una buena manera de crear el interés en el público para dar a conocer las novedades del mercado? Sencillamente se me ocurre que los creativos y encargados de manejar los planes de medios, tienen un reto enorme encima, y es precisamente anticiparse al desprecio del público y hacer publicidad más amigable, publicidad que deje de ser un "bonito anuncio" un "bonito cortometraje" que a la de dos se olvida y se sustituye por el próximo. El trabajo consiste en mejorar la creatividad y acercarse al público sin robarle sus espacios favoritos, sus programas favoritos, sus canciones favoritas.

A pesar de todo la publicidad sigue teniendo vida en su formato "original", sin embargo los objetivos cada día son más difíciles de alcanzar, y es obvio que no se puede esperar resultados diferentes haciendo las mismas cosas. Espero y podamos en esta generación interpretar el mundo de manera diferente, y crear plataformas tolerables para el ejercicio publicitario, que en si no es ni maligno ni deleznable. Todo es cuestión de dejar de hostigar al público y tratarlo con respeto.


Un saludo

Imagen vía