por Wiliam Ajanel
Una de las particularidades de todo movimiento social, es su inevitable tendencia hacia lo "congregacional" y el fanatismo. El ateísmo no escapa de esta peculiar situación, y es que hoy en día la doctrina ateísta se encuentra con un crecimiento considerable, especialmente entre las generaciones más jóvenes, ya sea por una afinidad de valores y preceptos intelectuales, por simple moda, algún tipo de resentimiento religioso, o una verdadera convicción racional.
A todo esto se le añade también una campaña de divulgación y promoción de la doctrina ateísta; desde famosos movimientos como Out Campaign de Richard Dawkins, hasta pequeños esfuerzos individuales de gente que busca más adeptos al movimiento ateísta a nivel mundial. Todos en una menor o mayor escala buscan [algunos con muy buenas intenciones] liberar a la sociedad del pensamiento divino y las religiones entre otras cosas.
Pero ¿No estarán cayendo los ateos [ateístas, por si ofende] en el mismo fenómeno que critican? En varias ocasiones he leído críticas bastante fuertes hacia los movimientos religiosos de distintas doctrinas y credos por parte de ateístas que proponen una disolución del pensamiento divino y las grandes estructuras religiosas [especialmente la católica, una de las más grandes] bajo el concepto de destruir un simple fanatismo social que pone en situaciones delicadas a la humanidad debido al odio, la intolerancia que este despierta.Resalto que las intenciones de fondo [bajo el abrigo de un indiscriminado respeto a las libertades individuales] en los movimientos y la "doctrina" ateísta no están mal, ya que hay un concepto de respeto hacia los derechos humanos, las libertades del individuo y una convivencia pacífica entre seres humanos.
El problema viene, cuando un grupo de des-informados y gente mal intencionada, que aprovechando los espacios que ofrecen los medios, abusan del discurso ateísta en razón de desacreditar y discriminar a aquellos que por distintas razones no comparten su punto de vista. Luego este tipo de fanatismo genera una división innecesaria, despertando sentimientos, no precisamente buenos entre individuos y grupos [como sucede con muchas religiones tradicionales] que como consecuencia alteran y empeoran las relaciones entre individuos.
El ateísmo, como fuerza social puede estar sujeto a fenómenos comunes entre los grupos que se forman a raíz de un pensamiento colectivo o común, lo peligroso es que precisamente esto de paso a que se promueva, en vez de una alternativa intelectual y filosófica, un pensamiento único, el cual sabemos bajo cualquier argumento, resulta altamente peligroso y nocivo para la actual civilización.
Por último, es necesario señalar que muchas de las personas que promueven el ateísmo, están lo suficientemente concientes de su postura, por lo tanto no se corre el riesgo de un día llegar a tal cosa como una iglesia atea universal, sin embargo, los sub-grupos que se forman en torno a la idea del ateísmo "extremista" requieren cierta atención para no llegar a tales niveles con una idea que busca precisamente lo contrario.
Nota: Lo dije en un comentario de Menéame: Si, si soy creyente, No, no soy un borrego ignorante, y esta es una simple reflexión sobre aspectos muy puntuales del ateísmo, que merece mi respeto, siempre y cuando no le falte al mío.
Un saludo
Imagen Vía











