jueves, 20 de agosto de 2009


¿Podemos criticar el arte?

por Wiliam Ajanel

Desde que el arte es una expresión individual sobre el universo, que obedece a parámetros subjetivos y que guarda cierta relación con una interpretación egocéntrica del mundo, resulta cuanto menos complicado, poner en tela de juicio la calidad, la estética, y la estructura que un individuo transmite por medio de sus obras; sencillamente porque a falta de proyección emocional, ignorancia y en muchos casos de incomprensión, permanecemos ajenos a lo que los individuos desean transmitir por medio de sus obras, y nos apresuramos a expresar nuestros juicios y criticar lo que no nos gusta, y en el peor de los casos, lo que no entendemos.

Está claro que existen dentro de las expresiones artísticas y las disciplinas que se mueven en torno al arte, estructuras y parámetros de organización, armonía, estética y técnica, pero que sin embargo estas sólo pueden ser vistas como una parte, una herramienta hacia la final expresión del artista y no como un todo, o un fin en sí mismo; ya lo decía un amigo hace un tiempo: Los individuos que revolucionaron el arte y la forma de ver el mundo, en la mayoría de los casos fueron quienes más desafiaron las reglas y las escuelas.

Y bajo los parámetros de las academias, las escuelas y de la educación artística formalizada, muchos han aprendido a valorar y criticar el arte de los individuos, colocándolos ante una especie de jurado, que dictará sentencia a sus expresiones individuales, pero recordando la idea del arte como expresión particular e individual del mundo ¿Resulta esta una tarea justa? Es decir, un artista puede o no estar sujeto a los parámetros de las élites educativas, ya que como lo mencionó una amiga: Para destruir algo, debes primero aprender a construirlo [refiriéndose a la música y los conservatorios] pero su expresión sigue siendo válida, continúa siendo una interpretación del mundo, y sea que lo haga por medio de la música, la pintura, la escultura, etc.

Finalmente, me surge la idea de que, aún cuando el resto de mis semejantes no comprendan mi música, mi literatura, mi pintura, y mi arte en general, esto no quiere decir que sea buena o mala [porque en lo personal el arte no tiene por necesidad que ser malo o bueno], a pesar de que las expresiones de un individuo no se sujeten a la estética y los parámetros de la academia, es incorrecto, o al menos injusto tratar de valorar en una escala de calidad una expresión artística, que es neutral, que puede o no despertar emociones en los demás, pero se nos ha enseñado a considerar como bueno sólo aquellas cosas que entendemos y que comprendemos.

Sin duda alguna los grandes genios del arte lograron trascender por medio de sus obras importantes y populares, pero estas no son consecuencia del gusto de la gente, sino todo lo contrario, el éxito de un artista se concentra en lograr la expresión individual que permanece indiferente al gusto de la gente, es sólo que estamos muy acostumbrados a asociar la popularidad con el éxito artístico. Preguntémonos entonces, cada vez que intentemos juzgar una expresión artística si realmente ¿Podemos criticar el arte?



Un saludo
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martes, 18 de agosto de 2009


Quien esté libre de dogmas...

por Wiliam Ajanel

Tan pronto como nos apresuremos a señalar y criticar los dogmas de nuestros semejantes, existe una leve posibilidad de que nosotros mismos nos encontremos viviendo en uno de ellos. Y es que cabe resaltar que un dogma por definición no es una propiedad exclusiva de las religiones o la filosofía. Diríamos que un dogma va más allá de considerar una certeza o verdad irrefutable en la vida cotidiana, en la vida científica, en la vida política o en la vida económica. Dicho de manera más conceptual, un dogma es un principio básico que pronto conduce hacia una doctrina. La pregunta importante es ¿Qué tipo de dogmas consideramos adecuados y cuales no?


En este sentido cabe resaltar que por motivo de la educación formalizada, la influencia de los medios y la falta de interés de la sociedad en general, resulta muy complicado intentar razonar e interpretar el origen de muchas disciplinas de las ciencias, que por simple asociación de ideas y memorización se convierten en una especie de dogma.

Un estudiante de secundaria no intenta entender [en la mayoría de los casos] la lógica detrás de una ecuación, una tabla lógica o la teoría de la relatividad, le es suficiente encontrar una aplicación inmediata, de modo práctico y evitar invertir un poco de análisis en la interpretación conceptual de cada teoría. De modo similar ocurre con la filosofía económica, por ejemplo, un estudiante, ya sea por principios o prejuicios heredados, escoge adherirse a una doctrina económica, convirtiéndola en dogma, al no analizarla conceptualmente, decidimos en muchas ocasiones ser parte de una teoría por motivos emocionales y hasta románticos, pero evitamos un razonamiento objetivo, no sea que nos demos cuenta que estamos en un error.

De esta manera, el conocimiento humano, que por medio de la experimentación e incluso el método científico, se va acondicionando en nuestras mentes en pequeñas porciones de verdades absolutas, esperando conforme al paso del tiempo en convertirse en dogmas que definirán nuestra postura y nuestra actitud frente a las experiencias de la vida, por eso resulta tan normal escuchar: "Que digan lo que quieran, pero yo pienso que... bla bla bla" Anulamos por default toda idea que no estemos dispuestos a asociar con nuestras posturas o ideologías, aún cuando estas estén fundadas en el más estricto método científico o comprobado, al no razonarlas, las convertimos en simples dogmas.

¿Y cómo evitar convertir el conocimiento y la ciencia humana en dogmas? Sencillamente razonando y analizando los aspectos que se nos presentan, entendiendo el mundo desde el escepticismo, sin tomar posturas radicales o fanáticas que nos ponen lejos de ser seres racionales e intelectuales. Que si luego deseamos abrazar teorías o doctrinas humanas para considerarlas como afines a nuestra visión del mundo, también es totalmente válido, de lo contrario el libre pensamiento se convertiría en un chiste irónico, pero resulta de suma importancia interpretar el mundo a la luz del razonamiento, de la apertura intelectual, del diálogo y la comunicación.

De manera que el ser humano tiene la posibilidad de convertir ideas extrañas o impopulares en conocimiento razonable y útil para la humanidad, como le sucediera a varios de los científicos cuando hace siglos eran señalados de locos, pero que sin embargo lograron que entendiéramos hoy en día el mundo en el que vivimos. Sería pues, una especie de injusticia que pasaramos de interpretar el conocimiento humano, para echar mano de él como si estuviera colocado en un aparador de super mercado y consumirlo como cualquier producto sin valor, eso es lo que hacemos cuandoconvertimos el conocimiento en un dogma, cuando de modo insaciable vamos recogiendo migajas intelectuales colocándolas a nuestra conveniencia sin tratar de entenderlo y razonarlo.

Por último, hace pocas semanas tuve una pequeña discusión sobre aspectos del mercado y la función de la economía en las sociedades latinoamericanas, mi postura se centraba claramente hacia aspectos prácticos como mejorar el ambiente de justicia y libertad, garantizar derechos básicos para los individuos, mientras que mi oponente insistía en la solidaridad social y una especie de paternalismo económico, y justo cuando tocamos el tema de los números y las estadísticas escuché algo que no esperaba y que sinceramente me preocupó; el individuo este expresó: Yo no entiendo mucho de números y estadística, pero si se que la economía debe ser más incluyente a los sectores vulnerables para salir de la pobreza, es mi idea y no la voy a cambiar.

Aunque debo reconocer que su postura era particularmente bien intencionada, no me convenció eso último de que no entendía de números, porque hacía completamente a un lado los resultados y de manera muy romántica quería interpretar un cambio, por un dogma adoptado, o por una intención filantrópica. Lo cual tampoco me coloca en un lugar privilegiado, a lo mejor yo también tengo errores conceptuales, pero un sistema no se construye a base de lo que nos gusta o nos parece bonito, es necesario atender a la razón.



Un saludo
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jueves, 13 de agosto de 2009


Advertencia: Pensar podría ser dañino para sus prejuicios

por Wiliam Ajanel

El ejercicio del pensamiento puede considerarse como uno de los más básicos instintos del ser humano, lo que no garantiza que todos hagan uso del mismo. Más que sentarse y reflexionar sobre los acontecimientos de la vida, pensar trae consigo una serie de dudas y cuestiones al ser humano, porque es ahí cuando descrubrimos nuestros errores, confrontamos las realidades y generamos una iniciativa que tarde o temprano demandará acciones que nos harán salir de nuestra comodidad. Por este motivo, muchos prefieren dejar en manos de otras personas tan respetable labor; que alguien más piense por la educación de nuestros hijos, que alguien más piense por las políticas de gobierno, que alguien más piense por la información que percibimos, etc.
Otra de las maravillosas consecuencias del acto de pensar, es lo nocivo que resulta el pensamiento para los prejuicios de todo tipo, porque hemos aprendido a juzgar el mundo bajo nuestros propios parámetros, bajo nuestras propias opiniones, o lo que es peor, bajo opiniones ajenas o que alguien más ha ideado, y de este modo olvidamos lo grande que es el universo, la ciencia, el conocimiento y la humanidad en gener. No pensar, hace nuestra burbuja intelectual cada vez más pequeña y dura, como la coraza de una tortuga. Cuando no hacemos uso del pensamiento y elegimos, simple y sencillamente ir detrás de lo que todos los demás buscan [porque tanta gente no puede estar equivocada] nos convertimos en organismos vivientes con capacidades intelectuales pasivas, casi al nivel de un pequeño y tierno borrego [animales pues].

Pero el negarnos a nosotros mismos el placer y la justa obligación de pensar, no es un acto sin consecuencias y que pase desapercibido; existen algún tipo de humanos que conocen y aprovechan esta especie de pereza mental para promover y divulgar sus ideas universales, sus verdades infalibles, quienes deciden lo que es y no bueno para nosotros los individuos. Políticos, empresarios, especuladores, seudo filántropos, religiosos, "intelectuales", y cualquier tipo de piltrafa que podamos imaginar, tienen a su favor el hecho de que la mayoría de las personas, es decir "la sociedad masificada" haya dejado a un lado sus más íntimos anhelos y deseos intelectuales, sustituídos en ocasiones por pequeños cacharros tecnológicos, libros de fácil lectura que dan la sensación de "intelectualidad", baratijas de tela y cuero, títulos académicos, una falsa moral y una sensación de heroísmo de parte de los "libertadores de los pueblos".

Podríamos estar peor, como es el caso de muchos que viven gobernados por tiranos, opresores y totalitaristas, que cortan las libertades individuales, que violan y niegan derechos básicos; países y sociedades enteras donde lo más importante es sobrevivir, donde las letras, la ciencia y el pensamiento se ven opacados por la oscuridad del hambre y la pobreza. Un amigo me decía: Para ser introspectivo necesitas un par de cosas, sentido común y un estómago lleno.

Lamentablemente, aún gozando de las más básicas libertades y necesidades cubiertas, muchos hemos dejado de un lado el valor del pensamiento, no sólo como práctica cotidiana, sino como una necesidad individual, que nos ayude a entender el mundo, la vida, las personas y las emociones. Ese pensamiento que nos ayudará a salir del engaño, la ignorancia, los prejuicios y la pereza.

Por último, recuerdo haber visto hace un tiempo en un capítulo de la serie de Los Simpson, una charla entre Homer [Homero] y su hija Lisa, donde esta le decía a su padre en una frase: Pero papá piensa... Y antes que terminara de hablar, Homer interrumpe y dice: Eh eh eh... Ves Lisa, tu mayor error está en esa palabra: "Piensa" Para eso le pagamos a los políticos, para que piensen por nosotros.

Miedo da imaginarse un mundo cada vez más parecido a Los Simpson ¿O es al revés?



Un saludo
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jueves, 6 de agosto de 2009


Los 11 principios de propaganda de Goebbels y su aplicacion al chavismo latinoamericano

por Wiliam Ajanel

De todos es sabido el papel trascendental del famoso político y propagandista de la Alemania Nazi, Joseph Goebbels. Y uno de sus grandes logros [es decir, para su causa, no para la humanidad] fue el haber ideado y estructurado una serie de principios básicos para el funcionamiento del totalitarismo nazi por medio de la propaganda política.


No sería extraño que aún pasado el tiempo, los políticos de turno hayan encontrado en tales principios una interesante estructura para llevar a cabo sus movimientos sociales y lograr de este modo un posicionamiento en el poder con un mensaje sencillo pero eficaz. Tal es el caso del movimiento político que se está dando en algunos países latinoamericanos en torno al ya conocido chavismo.

Entrando de lleno a esta pequeña aplicación, tomaremos la referencia de los 11 principios de propaganda de Goebbels y su aplicacion al chavismo latinoamericano:

1. Principio de simplificación y del enemigo único
. Adoptar una única idea, un único símbolo. Individualizar al adversario en un único enemigo.
Probablemente este sea el principio más fácil de incorporar, dada la marcada idea del chavismo y el socialismo del siglo XXI entre los líderes simpatizantes y de su unánime oposición y enemistad contra el famoso imperio norteamericano.

2. Principio del método de contagio. Reunir diversos adversarios en una sola categoría o individuo. Los adversarios han de constituirse en suma individualizada.

Contra toda oposición o no participación en el chavismo, está más que claro que de forma automática y sin consideración, tanto para el líder chavista como para sus aliados, todo país [independientemente de su afinidad política] que no apoye el chavismo pasa a ser un aliado del imperio.

3. Principio de la transposición. Cargar sobre el adversario los propios errores o defectos, respondiendo el ataque con el ataque. "Si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que las distraigan".

Todo mal y toda raíz de los problemas en los países latinoamericanos no se debe a la mala administración de sus gobernantes, ni las pocas políticas de desarrollo socio-económico, sino son fruto del capitalismo, la influencia del imperio yanqui y toda la conspiración que con ello es generada. Si existe algún error o problema derivado del chavismo o alguno de sus líderes, este tiende a minimizarse, o en el peor de los casos, justificarse en nombre de la revolución.

4. Principio de la exageración y desfiguración. Convertir cualquier anécdota, por pequeña que sea, en amenaza grave.

Quienes están pendientes de las noticias que tengan que ver con el máximo líder de los chavistas, estarán de acuerdo en que cada comentario, movimiento o política exterior de cualquiera de los países que se considere aliados al imperio, podrán notar como se interpreta como un flagrante acto de ofensa, reto o amenaza contra la revolución chavista; de este modo se intenta sembrar una especie de paranoia que justifique las acciones

5. Principio de la vulgarización. Toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. Cuanto más grande sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar. La capacidad receptiva de las masas es limitada y su comprensión escasa; además, tienen gran facilidad para olvidar.

Creo que hay muy poco que explicar en este punto.

6. Principio de orquestación. La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentarlas una y otra vez desde diferentes perspectivas, pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto. Sin fisuras ni dudas. De aquí viene también la famosa frase: «Si una mentira se repite suficientemente, acaba por convertirse en verdad».

Ejemplos claves del chavismo: Se debe eliminar toda costumbre heredada del imperio; Se debe exaltar el valor del pueblo; El capitalismo es egoísta y maligno, El imperio yanqui es maligno para el pueblo, etc. Finalmente todo tipo de argumentación con o sin apego a la verdad pero que finalmente pueda ser elevada como una verdad popular.

7. Principio de renovación. Hay que emitir constantemente informaciones y argumentos nuevos a un ritmo tal que, cuando el adversario responda, el público esté ya interesado en otra cosa. Las respuestas del adversario nunca han de poder contrarrestar el nivel creciente de acusaciones.

En el momento de lograr el control sobre los medios por medio de la nacionalización y la censura a los medios alternativos, como se ha sucitado en Venezuela y se deja venir en otros países chavistas, resulta más sencillo concentrar la atención de los ciudadanos en aspectos irrelevantes o que no tengan algún efecto importante dentro de la población, hacia eventos que manifiesten un logro del chavismo o de sus simpatizantes.

8. Principio de la verosimilitud. Construir argumentos a partir de fuentes diversas, a través de los llamados globos sondas o de informaciones fragmentarias.
Con el control de los medios, la manipulación y señalamiento de toda información externa, se logra la estructuración de argumentos que justifiquen la coacción y el límite de los derechos individuales, esto claro hecho de forma ordenada e inteligente para no dar sospechas sobre engaños o fraudes.
9. Principio de la silenciación. Acallar las cuestiones sobre las que no se tienen argumentos y disimular las noticias que favorecen el adversario, también contraprogramando con la ayuda de medios de comunicación afines.

En repetidas ocasiones hemos visto como se evitan los temas centrales, o se intentan llevar siempre hacia el plano de los argumentos chavistas. La censura no se hace esperar, se acusa de manipulación mediática y nuevamente se utilizan los medios controlados por el estado.

10. Principio de la transfusión. Por regla general, la propaganda opera siempre a partir de un sustrato preexistente, ya sea una mitología nacional o un complejo de odios y prejuicios tradicionales. Se trata de difundir argumentos que puedan arraigar en actitudes primitivas.

La revolución chavista, tiene como tinte particular las consignas que polarizan a las sociedades entre pobres y ricos, entre imperilistas y revolucionarios, capitalistas y socialistas. Todo el discurso gira en torno al odio hacia el imperio y sus malas prácticas y las bondades del socialismo del siglo XXI, obviando todo resultado contrastado como índices de pobreza, desarrollo humano, derechos humanos, etc. El sentir del chavista le conducirá a actitudes de odio y la propaganda debe alimentar esos sentimientos.

11. Principio de la unanimidad. Llegar a convencer a mucha gente de que piensa «como todo el mundo», creando una falsa impresión de unanimidad.

El pensamiento único es una clave del chavismo, no se interpretan posibilidades y desde su concepción como un socialismo "revisado" deja al márgen toda expresión ideológica diferente, y encasilla a la población hacia la aceptación de un patrón de política único e infalible.
Desde que esto corresponde a un juicio muy individual sobre la realidad de la política, la manipulación de los medios y el chavismo latinoamericano, dejo a discresión cada uno de los puntos citados, sin embargo, no considero que sean afirmaciones irresponsables, aunque está claro de que a partir de esto y haciendo uso de incluso de estos mismos principios se me puede acusar de ultraderechista reaccionario, lo que viene siendo, un alidao más del imperio. Pero como siempre he dicho en este espacio: Las opiniones deben ser discutidas y valoradas. Espero encontrarme con buenos argumentos y no con falacias lógicas.



Un saludo
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El contenido surgió a raíz de un comentario que leí en Menéame, seguidamente encontré el artículo de los principios de Goebbels en la Wikipedia, en donde pueden leer más acerca de la propaganda política.

martes, 4 de agosto de 2009


El hombre ha progresado: Ya no quemamos gente, quemamos libros...

por Wiliam Ajanel

Dicho de manera distinta por el mismísimo Sigmund Freud: "¡Menudo progreso hemos logrado! En la Edad Media, me hubieran quemado. Ahora les basta con quemar mis libros." Los más profundos y ridículos miedos, han llevado a muchos hombres a pensar que eliminar una idea peligrosa es la manera correcta de llevar adelante sus particulares intereses y su egoísta visión del mundo, olvidan que el ser humano, que se encuentra provisto de una capacidad enorme de razonar, tarde o temprano encontrará la salida hacia la libertad de pensamiento y acción. Pero en ocasiones, el poder enloquece las almas ignorantes y atacan lo invencible, lo inevitable: La razón.


Considerando incluso, que las expresiones plasmadas por medio de un libro vayan en contra de principios fundamentales o tradicionales de la sociedad, resulta un acto de cobardía y un osado ataque a la libertad de pensamiento, retirar de forma tan salvaje los textos que pueden o no colaborar a la diversidad intelectual de toda una sociedad. Si son o no ideas peligrosas, corresponde a los individuos asegurarse de razonarlo por sí mismos, de lo contrario, quienes participan como una especie de reguladores del saber, se pondrían en un nivel que sobrepasa al humano común, convirtiéndose en una especie de divinidad superior.

El mensaje detrás de la quema de libros, expresa un claro temor, que puede ir desde aspectos intelectuales como una idea opuesta al status quo, o a un irremediable despertar de la razón en la sociedad, abandonar la ignorancia y la idea de un órden común y totalitario. Entristece ver como tal práctia demuestra lo poco preparados que estamos para enfrentarnos a las ideas, y quemar con odio irracional, como se hiciera hace cientos de años con los hombres.

No se puede esperar más de una sociedad que en lugar de atacar y debatir las ideas, pretende oscurecer el razonamiento saludable, escondiendo de quienes vienen detrás de nosotros, la realidad de la vida a la luz de los hechos, como lo hicieran hace unas semanas un grupo de personas en Estados Unidos al quemar libros con contenido sobre homosexualidad y sexo.

Pero la ignorancia durará lo mismo que tardarán en apagarse las llamas de aquellos que pretenden acabar con el conocimiento, las ideas, y la sabiduría. Nunca debería existir un privilegio sobre el conocimiento, ni un castigo para las ideas que han de ser razonadas por el hombre, sencillamente la libertad determinará las ideas que han de preparar al mundo para su crecimiento intelectual, mejorarnos como humanos.

Finalmente, una persona muy querida en una ocasión recibió una donación de libros y material didáctico que sin mayor consideración fueron a para a la chimenea. Yo totalmente sorprendido pregunté por qué hacía tal cosa, la respuesta me sorprendió todavía más: He quemado esos libros y ese material porque han cambiado una palabra que se puede mal interpretar y no queremos correr ese riesgo. Seguidamente pensé que no valía la pena desperdiciar todo ese material por una simple palabra que se podría razonar fácilmente, pero precisamente algunos es lo que quieren evitar, que el individuo razone por si mismo y que siga las lineas establecidas por el régimen autoritario de turno, es más triste que lamentable.

No caigamos en tales prácticas, de modo que los ideales que defendemos se vean débiles e inútiles a la hora de contrastarlos a la luz de la libertad.



Un saludo
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También puedes leer: La ignorancia nos gobernará, hasta que aprendamos a dar el justo valor a las ideas.

lunes, 3 de agosto de 2009


El hambre no entiende de populismos

por Wiliam Ajanel

Durante mis cortos días como ser humano he logrado notar una cantidad increíble de artimañas que ensucian el buen nombre de los humanos en el afán de conseguir más poder, más reconocimiento y más favor del "pueblo". Políticos repartiendo bolsas de comida, entregando unos cuantos billetes a las familias más necesitadas, sonando platillo y bombo cada vez que se abre un centro de salud que ha sido construído con nuestros impuestos, en fin, esa enorme cantidad de acontecimientos que son la ocasión perfecta de hacerse un poco de propaganda y buena imagen a nuestras costillas. Pasemos un poco de ese hecho vergonzoso y despreciable, preguntándonos un poco ¿Qué piensa la gente que recibe la benevolencia de los gobernantes?

En los países menos afortunados económicamente y deseosos de un progreso, las necesidades más básicas de los individuos son apenas cubiertas en medio de un enorme sacrificio y una historia de violencia que ha marcado las rutas de la sociedad, especialmente en los sectores más pobres. La miseria, el hambre, la inseguridad y la falta de oportunidades hacen ver cada acto en beneficio a los pueblos como una especie de bendición divina, y los políticos los mesías que descienden de sus hermosas carrozas para brindar un poco de luz a los que viven en tinieblas.

Más quisiera yo que esto fuera una fantasía, una locura o el fruto de un sueño sin sentido, pero la realidad es que la misma necesidad y desgracia en la que miles de personas viven actualmente, no les permiten entender que ningún funcionario o político es más o menos generoso por hacer simple y sencillamente su trabajo; nos cuesta interpretar que tan sólo traen de vuelta todo el fruto del esfuerzo ajeno, que no están siendo más considerados, ni mucho más filántropos, tan sólo están haciendo lo que por obligación les corresponde. Porque no son sus bolsillos los que están siendo vaciados, ni es el pan de su familia el que están intercambiando por las sonrisas ingenuas de un grupo de gente que no tuvo la oportunidad de comprender el mundo más allá de sus marcadas carencias.

Y aquí el punto más triste de la historia: Dichos personajes que descienden a lo más profundo de la miseria a mostrarse cuales dioses y salvadores de la nación, saben y conocen perfectamente que sus pequeñas muestras de seudo solidaridad y desprecio solapado, no resolverán en un largo plazo las necesidades de ese pueblo al cual gustan abrazar y escudarse tras él cuando la sociedad inteligente hace algún reclamo que pone de manifiesto alguna injusticia, claro está, cuando todo va mal resulta tan fácil decir: Este pueblo me eligió.

Finalmente resulta necesario e indispensable para los gobernantes populistas NO resolver los problemas serios de la nación, no dar soluciones a largo plazo, que probablemente esta generación no conocerá, pero que sin duda alguna colocará en un lugar más privilegiado a las futuras generaciones. Pero el populismo vive del hoy, de la pobreza y la miseria actual, y no interesa resolverla, porque entonces no habría herramientas de demagogia para perpetuarse en el poder y seguir viviendo de un discurso victimista.

Cuanto me encantaría que el hambre no cegara nuestra interpretación del mundo, más me gustaría que la pobreza no nos hiciera obviar los despreciables despojos de quienes utilizan el poder para sus fines personales. Ahora mismo, me urge más una sociedad pensante, que sufrirá el dolor de no tener el bienestar deseado, pero si la alegría de no sentirse engañados y burlados.

Ayer veía con desprecio a un político haciendo su propaganda a costa de un pueblo ingenuo, pero también miré con tristeza esa sonrisa que duraría poco menos que la cantidad de alimentos que venían en la bolsa y pensé, efectivamente, el hambre no entiende de populismos


Un saludo
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miércoles, 29 de julio de 2009


¿Quieres ser músico o vender camisetas?

por Wiliam Ajanel

A lo largo de la historia de la música se han manifestado infinidad de géneros y movimientos que han colaborado con el crecimiento de la diversidad y las expresiones artísticas. Sin embargo, por medio de la explotación del marketing y la promoción masiva en los medios, se ha enviado un mensaje equivocado a quienes en su ingenuidad o falta de verdadero espíritu musical, insisten en ser encontrados por una disquera, un sello, o una marca comercial para poder llevar hacia delante sus proyectos.


Bien sea por falta de medios [más pienso que de creatividad e interés] o por un abierto deseo y afán de protagonismo, son cientos los autoproclamados músicos que van detrás del pez gordo de las disqueras.

El pensamiento que hay detrás de una disquera va hacia el lado de la promoción, el movimiento a nivel de marketing que tendría una banda, cantante, músico, etc. es más importante que el hecho de ofrecer innovación y creatividad en materia musical. No es importante la esencia musical, resulta más importante sonar bien para los directivos quienes a juicio propio y movidos por las tendencias del mercado deciden lo que es y no es bueno, comercial y rentable.

Afortunadamente, existen desde hace un tiempo los movimientos alternativos de todo tipo de música, que se encuentran dentro de un concepto interesante llamado "indie". La música indie no obedece a parámetros de estética o géneros musicales definidos, sencillamente es la evolución de todo un movimiento que supera la barrera de las disqueras transnacionales y el manido deseo de figurar como un famoso más.

Creatividad, la música requiere de un verdadero deseo de aportar expresiones artísticas, individuales, personales. La inquietud que mueve a una persona a querer manifestarse artísticamente por medio de la música le llevará a olvidar las barreras que presenta el clima comercial, y haciendo uso de herramientas modernas y al alcance de una buena parte de la sociedad. Dadas estas experiencias me sorprende y alegra el hecho de bandas que crecieron por su música [no por sus escándalos publicitarios, ni la exposición imprudente] y llegaron al punto de montar sus propios estudios con recursos limitados, pero con mucho deseo de mejorar su arte, su música. Bandas que son capaces de colgar su contenido en internet, ingeniándoselas para generar ingresos [obviamente tienen que vivir de algo] de los mismos conciertos, sin esperar regalías ni utilidades para sus próximas 20 generaciones.

Si algún día te planteas la posibilidad de hacer música sencillamente hazlo. No esperes que alguien te escuche para sentir que haces bien las cosas, no esperes que alguien te contrate para que puedas promocionarte, no esperes que nadie te descubra. Descúbrete a ti mismo y a la creatividad musical, no te humilles ni te arrastres por un par de minutos al aire en el programa de la tv del momento. Gracias a la existencia de medios alternativos como internet y algunas redes sociales se hace más sencillo ser escuchado al otro lado del mundo sin necesidad de estar atado a un contrato.

Plantea todas las posibilidades y aprende a ser creativo, pero principalmente pregúntate esto antes de hacer nada: ¿Quieres ser músico o vender camisetas?



Un saludo
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Si te pareció interesante el artículo puedes echar un vistazo a este otro: No se llama música, se llama marketing audiovisual