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lunes, 31 de agosto de 2009


"Tartracina periodística"

por Wiliam Ajanel

La tartracina, conocida en la Unión Europea como E102, y más comúnmente como Amarillo No.5

La Wikipedia dice de la tartracina: La tartracina es un colorante artificial ampliamente utilizado en la industria alimentaria. Pertenece a la familia de los colorantes azoicos (los que contienen el grupo azo −N=N−). Se presenta en forma de polvo y es soluble en agua; haciéndose de color más amarillo en tanto más disuelta esté. Es compatible con la lactosa y el ácido ascórbico.

Sinceramente lo mío no son los compuestos orgánicos, ni los colorantes alimentarios, pero me permití hacer esta notación para de pronto hacer una descarada analogía sobre el ya clásico tema de la prensa amarillista.


Intentaré modificar el concepto de la tartracina, para definir algo de lo mucho que se está haciendo hoy por la mayoría de los medios de comunicación con tal de meternos la idea de un trabajo periodístico "arduo y efectivo"

La tartracina periodística es un colorante artificial, ampliamente utilizada por la industria de la información. Perteneciente a la familia de los colorantes sensacionalistas. Se presenta en forma de noticia y es soluble en cualquier medio de información.; haciéndose de color más amarillo en tanto más muertos, asesinatos y crímenes tenga en el titular. Es compatible con la prensa rosa y el ácido informativo.

Quisiera ser más creativo y profundo en mi ponencia, pero cuando miro cosas como la de la imagen de arriba, mis explicaciones resultan cuanto menos, escasas.

Sólo cabe mencionar que llevó muchos años para que en mi pueblo [seudo ciudad] llegáramos a contar con un periódico informativo de gran circulación e influencia en la sociedad, lamentablemente [ignoro si por causas verdaderamente fuertes o una especie de denuncia] están convirtiendo en el modelo de prensa amarillista que la sociedad no necesita.

Finalmente, este titular me impactó bastante, y no necesariamente por lo que cuenta, más bien por las formas, en fin, como suelen expresar frases comunes: Si esto no es amarillismo, ya no se lo que es amarillismo.



Un saludo
Imagen de portada vía

jueves, 20 de agosto de 2009


¿Podemos criticar el arte?

por Wiliam Ajanel

Desde que el arte es una expresión individual sobre el universo, que obedece a parámetros subjetivos y que guarda cierta relación con una interpretación egocéntrica del mundo, resulta cuanto menos complicado, poner en tela de juicio la calidad, la estética, y la estructura que un individuo transmite por medio de sus obras; sencillamente porque a falta de proyección emocional, ignorancia y en muchos casos de incomprensión, permanecemos ajenos a lo que los individuos desean transmitir por medio de sus obras, y nos apresuramos a expresar nuestros juicios y criticar lo que no nos gusta, y en el peor de los casos, lo que no entendemos.

Está claro que existen dentro de las expresiones artísticas y las disciplinas que se mueven en torno al arte, estructuras y parámetros de organización, armonía, estética y técnica, pero que sin embargo estas sólo pueden ser vistas como una parte, una herramienta hacia la final expresión del artista y no como un todo, o un fin en sí mismo; ya lo decía un amigo hace un tiempo: Los individuos que revolucionaron el arte y la forma de ver el mundo, en la mayoría de los casos fueron quienes más desafiaron las reglas y las escuelas.

Y bajo los parámetros de las academias, las escuelas y de la educación artística formalizada, muchos han aprendido a valorar y criticar el arte de los individuos, colocándolos ante una especie de jurado, que dictará sentencia a sus expresiones individuales, pero recordando la idea del arte como expresión particular e individual del mundo ¿Resulta esta una tarea justa? Es decir, un artista puede o no estar sujeto a los parámetros de las élites educativas, ya que como lo mencionó una amiga: Para destruir algo, debes primero aprender a construirlo [refiriéndose a la música y los conservatorios] pero su expresión sigue siendo válida, continúa siendo una interpretación del mundo, y sea que lo haga por medio de la música, la pintura, la escultura, etc.

Finalmente, me surge la idea de que, aún cuando el resto de mis semejantes no comprendan mi música, mi literatura, mi pintura, y mi arte en general, esto no quiere decir que sea buena o mala [porque en lo personal el arte no tiene por necesidad que ser malo o bueno], a pesar de que las expresiones de un individuo no se sujeten a la estética y los parámetros de la academia, es incorrecto, o al menos injusto tratar de valorar en una escala de calidad una expresión artística, que es neutral, que puede o no despertar emociones en los demás, pero se nos ha enseñado a considerar como bueno sólo aquellas cosas que entendemos y que comprendemos.

Sin duda alguna los grandes genios del arte lograron trascender por medio de sus obras importantes y populares, pero estas no son consecuencia del gusto de la gente, sino todo lo contrario, el éxito de un artista se concentra en lograr la expresión individual que permanece indiferente al gusto de la gente, es sólo que estamos muy acostumbrados a asociar la popularidad con el éxito artístico. Preguntémonos entonces, cada vez que intentemos juzgar una expresión artística si realmente ¿Podemos criticar el arte?



Un saludo
Imagen vía

miércoles, 25 de febrero de 2009


Entre el amarillismo y la demagogia, elijo dormir

por Wiliam Ajanel

Cuando después de un día cansado del estudio y el trabajo, llegas a casa y te dispones a ver las noticias locales, es de esperar la típica entrada de noticias amarillistas y de mal gusto, las tenemos asumidas y no nos molesta ya, tener que leer entre líneas la realidad de los hechos que tanto gustan de adornar algunos periodistas y reporteros. Sin embargo, no se desde hace cuanto tiempo algunos noticieros televisivos se han dado a la tarea de "acercarse" a la población para involucrarla por medio de sus tragedias personales y exponerlas al escarnio popular en nombre de una supuesta "labor social" y bajo la bandera de la amistad mediática.

La demagogia se suele asociar directamente con movimientos y personas involucradas en la política, pero también puede ser aplicada a los medios que apelan a los sentimientos de las personas para generar lo que ellos llaman público, y que todos conocemos como rating, estadísticas o números que posteriormente sirven para respaldar los altos costos publicitarios que generan las rentas y ganancias de muchos de estos grandes empresarios.

Lo que en una ocasión se denominó como "labor social", hoy se convierte en un arma poderosa para los medios televisivos que incluyen en su programación suculentos platillos de demagogia y victimización, que no sólo exponen la vida y tragedia de las personas, sino pone en evidencia el poco tacto que poseen algunos productores a la hora de acercar al público historias tan tristes y emocionales, que hacen perder la seriedad de la información convirtiéndola en un reality show más, pero con nombre de "periodismo e información de calidad".

Es lamentable que sin darnos cuenta, de pronto se hayan posicionado todos estos "segmentos" informativos, que en su momento puden ayudar a un determinado grupo [muy pequeño por cierto] de invididuos, quienes motivados por sus grandes necesidades y problemas no dudan ni un instante en exponerse de manera incondicional al público que demanda este tipo de sensacionalismo.

Alguien me decía en una ocasión: Tu no estarías dispuesto a ayudar en lo mínimo a esas personas, y la televisión si lo hace ¿Por qué los criticas?

Dos sencillas razones:

No es posible que se sigan generando más víctimas en la sociedad a causa del éxito de estos programas, si las televisoras quieren ayudar, bien podrían hacerlo sin tener que exponer a individuos que estarían dispuestos a hacer cualquier cosa con tal de obtener la mínima ayuda. Es decir, hay maneras más inteligentes de ayudar a las personas sin caer en el amarillismo y la demagogia.

La otra es que sin duda la calidad informativa de los medios se desvirtúa por medio de estos sucesos, y se cae en la trampa de hacernos creer que estos programas si son de gran ayuda para la población [cuando en realidad el beneficio es para pocos].

Hay un dicho muy común entre mi familia que dice: No te alabes, deja que te alaben. Es exactamente lo que hacen muchos programas, noticieros y "segmentos informativos" a la hora de exponer las desgracias de algunos humanos [que dicho sea de paso, a veces son inventadas] dando la imagen de ser programas con sentido social y filántropos.

Como anécdota: Un día estaba viendo un noticiero nacional muy famoso en mi país, y resulta que después de un par de anuncios publicitarios un reportero aparece de pronto en la casa de unos ancianos de muy escasos recursos, de quienes se hizo un reportaje de aproximadamente 15 minutos, cuando estaba por finalizar el programa me imaginé que pondrían a disposición de la gente algún número telefónico para ayudar, como siempre lo hacen, pero no ocurrió sencillamente finalizó y luego las personas del estudio hicieron un par de comentarios sobre los ancianos y la conclusión fue: "Esto nos enseña que luchando en la vida podemos ir hacia adelante".

Debido a este tipo de cosas y muchas peores que se dejan ver en la televisión actual, he tomado la decisión de enterarme de lo que sucede en mi sociedad por medio de algunos medios escritos y digitales [escogidos] que aunque no están tan lejos de convertirse también en un circo, suelen tener limitaciones audiovisuales que nos hagan caer en las trampas del amarillismo, o sencillamente: Elijo dormir sin ver las "noticias".


[siempre abierto a críticas]
Saludos