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viernes, 7 de mayo de 2010


Querido reality show:

por Wiliam Ajanel

No pienses que te desprecio por ser un simple energúmeno o detractor de la modas, aunque sólo ese hecho me alienta a no aceptarte cómodamente como parte de mi vida y de mi consumo individual. Claro que no te desprecio por el simple motivo de intentar engañar mi sentido común y mofarte de la sobria inteligencia que la vida me dio. No es porque me hagas parecer un tipo ingenuo y falto de criterio para darme cuenta de que lo que haces no es más que aprovecharte de ese juego de palabras para divertirte con el rating y esas cosas. Sinceramente, podría pasar por alto todas esas cosas anteriores y pensar que no existen tales motivaciones en tu proceder; pero me encuentro con esto que haces que si me hace aborrecerte:

Me parece indignante que, a pesar de presumir tus dotes de realismo e intentar que nos interesemos por los asuntos que como a humanos nos afligen a diario; no seas más que la copia de un mal guión de telenovela; donde finalmente se pierde toda esencia individual y se procede a inyectarle a la sociedad una dósis mortífera de hipocrecía y falsedad; lo lamento pero fallaste a tu cometido, convertiste gente común y corriente en parásitos del protagonismo y comidilla de cuarentonas y adolescentes emocionalmente inestables. Te desprecio por esto, pero no es de gratis.

Me ofende que intentes venderme tragedia y dolor ajeno; preferiría quedarme con el ya clásico "placement" publicitario de marcas y nombres populares, porque finalmente no son más que eso, productos inertes y carentes de ánimo y sentimientos; no se suponía que fuesen los humanos los que terminaran convertidos en esos productos plásticos, inertes, vacíos y desechables. No lograste tu objetivo, los humanos son cada vez menos eso y más lo que pretendes vendernos.

Me produce nauseas pensar que lo que se suponía que mostarías era el lado humano y simple de las personas; quienes al final no hicieron más que pretender parecerse a los personajes de películas y revistas que tan hastiados nos tenían ya, multiplicaste la vanidad de los mortales y los convertiste en títeres del morbo mediático y comercial.

Me indigna que en nombre de la mejor de la intenciones, pretendas vendernos esa idea de apoyo al talento oculto, a la gente necesitada, a los problemas de los individuos; pero en el fondo todos sabemos que sólo deseas llenar tu cuota necesaria de rating y engordar billeteras de productores y patrocinadores, utilizar humanos como animales de circo para luego desecharlos y en el peor de los casos convertirlos en la comidilla de tu pariente, el "periodismo del corazón".

Pero más pena me da dejar este legado a mis hijos, a las futuras generaciones, me avergüenza pensar que un día uno de esos pequeños me mire con duda en su rostro y me pregunte ¿Por qué? ¿Qué explicación he de darle a un alma inocente de tan perversas y retorcidas intenciones?

Ten por seguro que celebraré el día que te extingas por completo; cuando por fin esa máquina de vender morbo y tragedia haya colapasado por completo, o bien me atreva pensar en la quimera de que se haya logrado superar y adaptarse a los tiempos y las exigencias de un público más refinado y con sentido común.

Si alguna vez te di un poco de crédito, perdoname por tan grave error, te aseguro que nunca más te dare el beneficio de la duda, sencillamente estás podrido y es iluso querer rescatarte; adiós a la oportunidad, rompemos lasos fraternales que quizá nunca existieron, te deseo lo peor y que encuentres el fracaso en el agujero oscuro que tu mismo creaste.

Me despido sin ningún tipo de desconsuelo o tristeza.

Te desprecio.

Att. La parte de mi generación que aún tiene criterio




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jueves, 28 de enero de 2010


La paradoja más grande de la televisión; Los reality shows

por Wiliam Ajanel

A diferencia de lo que se cree, la cultura de la telerealidad (reality television) tiene poco más de seis décadas en el aire, por lo que no se puede considerar estrictamente un fenómeno de actualidad en la televisión, uno de los medios de comunicación que continúa siendo de los más grandes y con mayor difusión a nivel mundial.


No me toca hablar mucho sobre aspectos históricos, que fácilmente pueden ser investigados con mayor precisión en alguna enciclopedia en línea o una revista; sólo cabe mencionar, que a nivel global, probablemente los finales de los años noventa y casi toda la década de los dos mil (es decir, del año 2000 al 2010) haya sido particularmente importante para el "boom" de la programación de telerealidad en masa y un éxito comercial y a nivel del mainstream (a nivel popular diríamos).

Lo que también es un hecho irrefutable, es que conceptualmente, la mayoría de estos programas de telerealidad o reality shows, han perdido casi en lo absoluto el sentido por el cual fueron creados; y esto no era más que transmitir por medio de las cámaras, el actuar de personas comunes, en situaciones comunes y "reales". Si nos planteamos la situación actual de muchos de estos programas puede que nuestro rostro esboce una sonrisa sarcástica e incrédula al mismo tiempo.

Como todo aspecto que contenga estrecha relación con lo comercial y lo negociable, la telerealidad no escapó de ser víctima de las ideas mercadológicas de un grupo de "creativos" que sencillamente iban a atender al gusto y las necesidades de las masas, llámese seudo cantantes, personas con problemas de personalidad, miseria humana, discapacidades, y todo tipo de atractivo sociológico que despierte interés, o en el peor de los casos, morbo entre la sociedad.

Así pues, fuimos testigos (desafortunadamente para muchos) de la cúspide y (esperaría yo, o al menos eso deseo) la caída de estos programas, que como mencionaba anteriormente, en un sentido práctico y conceptual, han perdido credibilidad, y no se pueden separar de manera categórica de la siempre auténtica y honesta ficción o fantasía televisiva; ya lo decía alguien por ahí en una frase muy graciosa: "20 reality shows de plástico no me valen un sólo capítulo de mi serie de caricaturas "fantasiosas" favoritas".

La televisión, sin duda ha caído en muchos errores e incoherencias debido a la cantidad enorme de intereses que se mueven en torno a ella, pero una de las más notables a nivel popular (especialmente entre la juventud y la adolescencia) es precisamente la de los programas de la seudo-telerealidad, de este modo diríamos, quiza con un poco de atrevimiento, que son estos programas, la paradoja más grande de la televisión actual, y probablemente de toda la historia de la television.



Un saludo


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sábado, 4 de julio de 2009


Precaución: Mantenga fuera del alcance de los niños

por Wiliam Ajanel

Conociendo la enorme capacidad de influencia y de la dificultad que representa aún para un ser adulto diferenciar y contrastar la información que recibe a través de la televisión, resulta casi que un compromiso moral mantener a los niños alejados de tan peligrosa herramienta de confusión. Y es que para muchos padres se ha vuelto una especie de odisea controlar el contenido que circula por las redes del cable y la televisión, ningún horario escapa al amarillismo, el morbo y la sobrecarga de violencia e ignorancia que el un día rey de los medios, pone a disposición a diario.


Y es que ni siquiera la doble moral de quienes se dicen defensores de los derechos de los consumidores han logrado contrarestar el nivel de desinformación y violencia a la que se exponen miles de niños alrededor del mundo. Sencillamente resulta complicado tener que explicar a un pequeño por qué es necesario que algunas cadenas de noticias pongan fotos y videos explícitos al horario de mayor gusto para ganar rating, ellos no lo entienden, ellos solo ven cadáveres y cuerpos putrefactos tirados en las calles.

Es complicado tener que explicarle a un niño que la mayoría de la publicidad que está en los intermedios es una estrategia de engaño y que es muy improbable que enviando un mensajito de texto se vuelvan millonarios.

Resulta penoso tener que enfrentar la realidad de escenas eróticas y morbosas que se han colado en el horario familiar, videos musicales, o publicidad pasada de tono, pero que eso si: No exhibe ninguna desnudez explícita, aún cuando esta pueda estar desprovista de todo ánimo de perversión o vulgaridad.

Resulta completamente innecesario exponer a un infante al constante ataque publicitario, político o demagógico, ellos que sobrados de ingenuidad, y sobre todo de poca habilidad de malicia, guardan en sus mentes la increíble cantidad de información de dudosa objetividad y moral.

Alejarlos de la televisión no nos hará el trabajo más fácil a los adultos, sencillamente evitaremos que circulen la incómoda senda del amarillismo que nos ha tocado vivir a muchos, en el tiempo en que la revolución de los medios disparó todo tipo de basura que en pequeña o gran escala, afectó nuestra percepción del mundo.

La responsabilidad más grande está en nosotros, en qué queremos dejarles a las futuras generaciones y si aún cabe la posibilidad de intentar cambiar el rumbo y la temática de los contenidos en la televisión. Recordemos que los niños no son tontos... solo son unos enanos que un día nos reclamarán el tipo de mundo que hemos construido...


Un saludo.

Imagen Vía

sábado, 2 de mayo de 2009


MTV el canal que un día fue musical

por Wiliam Ajanel

Como versa aquel viejo dicho, en casa de herrero, cuchillo de palo. Así se puede definir la actual situación del gigante de la televisión "musical" MTV o Music Television [aunque hoy suene a ironía] que se ha convertido en un nido de telebasura y que ha sabido aprovechar la mercadotecnia para posicionarse especialmente entre los adolescentes. Quién iba a pensar que un día, este canal de videos musicales, irreverente por excelencia y como herramienta de escape para los jóvenes de aquella época de los ochentas cuando dio inicio, iba a terminar convertido en una fábrica de trivialidades y cultura popular, que hacen un complemento perfecto a la decadencia de la televisión actual.


El dominio de la fama, el glamour y sobre todo del negocio que representa a gran escala la música, convirtió a esta enorme cadena de ser una promesa musical en un simple objeto de marketing, que tal y como lo hiciera cualquier otra cadena internacional y famosa, utiliza, hace, crea y desecha a conveniencia el arte de muchos que compartiendo objetivos similares [seudo músicos que solo les interesa el dinero] y otros un tanto ingenuos [músicos que les interesa la música] acaban siendo desplazados y devorados por medio de programas que exponen cosas tan ajenas a la música [si, me refiero a los estúpidos reality's] y generando cada día un público más inclinado hacia el amarillismo y la poca calidad musical.

Desde hace muchos años, MTV dejó de ser para muchos un referente musical, y pasó a formar parte de ese monstruo de las comunicaciones llamado televisión actual. Sin retomar la ya gastada discusión sobre la pésima calidad de los programas de televisión, hay un punto que remarcar en cuanto a este canal [o cadena de canales] y es el tema de la promoción musical. Si ya de tiempo atrás era difícil tener acceso a cierto tipo de música [no digamos buena o mala] que colaboraba con la diversidad, con este tipo de influencias en los medios, se da una falsa idea sobre lo que es la música actual, llevando a la cúspide aquellas expresiones que llenen todos los aspectos de marketing para merecer un espacio en tan "prestigiosa" cadena de televisión.

La división de canales y una supuesta segmentación [es decir, dividir por grupos afines] no es una medida que colabore a la diversidad y promoción del arte de la música. Está claro que los objetivos de MTV son distintos en este sentido, después de todo es un negocio, pero no se puede caer en el error de vendernos la idea de canal musical, siendo esto una total mentira ante la programación que actualmente ofrecen. Las futuras generaciones merecen algo mejor que esto, y reconocer desde ahora que este canal, ha dejado de ser musical, para convertirse en comercial netamente, poner 10 o 20 videos al día no hará la diferencia.

Definitivamente el mundo de la música en la televisión debe sufrir una revolución, si realmente se lo quiere tomar como algo serio nuevamente, como lo era MTV al inicio, y darnos a los televidentes la sensación de que realmente están ofreciendo música de calidad y con la mayor diversidad posible, es increible ver como los "músicos" más exitosos resultan siendo aquellos que han caído en la necesidad y bajeza de promocionar aspectos de su vida privada con tal de tener un poco de reconocmiento popular.

Por último, un día decidí verme la programación entera del canal MTVlatinoamerica , me dio mucha indignación [no se si tanta porque ya me lo esperaba] ver por lapso de unas 4 horas un canal lleno de reality shows, de gente que en la vida había escuchado, problema de supuestos adolescentes y reportajes de los últimos chismes de la farándula [no se quién es esa señora] terminé abrumado y preguntándome a mi mismo ¿Y esto es un canal de música?

Lamento en lo que se ha convertido hoy MTV, y me gustaría expresar: No me interesa saber cuál es la última de Britney Spears borracha, no me interesa saber la vida de 5 adolescentes hijos de millonarios, ni que quiere la hija de mi vecina para sus 15 años, si pongo un canal de música es para eso, para ver música, al igual que entro a una carnicería para comprar carne y no espero encontrarme con una venta de armas allí dentro. Un canal puede si, tener complementarios como una farmacia vender chicles, pero exponer cosas que rayan en lo ridículo y lo trillado, me parece una burla. Si queremos encontrar música, intentemos hacerlo [como hago desde hace mucho] por medio de internet, o esperar que ocurra un milagro con la televisión musical, porque hoy en día eso no existe.

Un saludo
Imagen vía

miércoles, 11 de febrero de 2009


El borrachito de turno

por Wiliam Ajanel

En más de una ocasión me ha tocado ver en la televisión, el típico programa de "entretenimiento", hecho por los hijos, familiares y amiguitos de los dueños de las televisoras, productoras o cadenas de televisión, donde a falta de creatividad y otra cosa mejor que hacer, toman al primer borrachito que encuentran en la calle para hacer su programa más "ameno", ridiculizando su situación y exponiéndolo a mayor burla de la que a sí mismo podría hacerse.

Me resulta aparte de poco creativo, bastante desagradable, tomando en cuenta que si la situación fuera al contrario, pronto estos estarían demandando a quien se atreva a grabarlos en tal situación, no es eso lo que me preocupa hoy.

Tomando como ejemplo al borrachito de turno, me pongo a pensar que después de todo, el trato hacia los televidentes no sea tan distinto, dando un vistazo por todos aquellos programas de televisión encaminados al "entretenimiento" y las actividades "culturales" de los jóvenes, me doy cuenta de la poca calidad y producción que hay detrás de los mismos.

Hoy en día, hacer un programa de entretenimiento para jóvenes es tan fácil como tomar una cámara, un par de adolescentes en minifalda y dos o tres conductores con la mínima preparación, pero sobre todo, con mucha "personalidad" [si con personalidad queremos decir: el que grita, hace gestos o que se le da el hacer de tonto] e ir de antro en antro haciendo preguntas obvias y repasando lo mismo que pasa todos los fines de semana.

El entretenimiento como herramienta de alcance, ha tomado unos matices cada vez más vulgares, soeces y poco creativos, me cuesta pensar que es exactamente el tipo de televisión que la gente está demandado. No olvido aquellos días en que ver la serie de Jackass era algo diferente y en un tono algo sangriento bastante divertido, pero hoy resulta ya cansino y lamentable ver una docena de programas que buscan imitar las cosas que en su momento eran entretenimiento.

Sería justo plantearse la calidad de los programas de televisión, a ir en busca de contenidos de más calidad [no necesariamente me refiero a ver documentales de historia todo el día] donde se trate a los televidentes con un poco más de respeto, refinar el humor, hacer lo posible por que la diversión no caiga en la decadencia y generar más réplicas de las cosas que ya han tenido éxito, en español sería: Dejar de quemar las mismas ideas.

Claro, eso requiere un poco más de creatividad, producción, ingenio, esfuerzo, lo que resulta en mayores presupuestos, es más sencillo agarrar los moldes de programas populares y convertirlos en un must a base de repetición y repetición.

Demandemos mayor calidad en la programación y dejemos de ser el borrachito de turno...

Saludos

miércoles, 21 de enero de 2009


TV Shows: Convirtiendo humanos en animales de circo

por Wiliam Ajanel

Desde los talk shows, los realitys, pasando por los noticieros de chismes y todo lo que aquellos grandes intelectuales de la televisión han creado, no es un secreto ni una novedad el objetivo comercial que persiguen las productoras y televisoras que difunden estos programas en nuestra actualidad.

Es impresionante la cantidad de gente que se mueve al rededor de estos programas, que alteran por mucho la realidad de nuestras sociedades, minimizando y ridiculizando en varias ocasiones el rol del ser humano sociable e inteligente. Probablemente este sentimiento sea particularmente compartido en pequeños círculos de la sociedad que ven con malos ojos la desvalorización de los humanos convirtiéndolos en objetos de marketing.

¿Pero que hay de aquellos que ignoran la realidad de tales programas? En una ocasión me sentí muy incómodo al observar como una familiar mía [muy cercana] lloraba frente a la televisión en un famoso talk show a nivel latinoamericano [como ya he dicho en más de una ocasión, no quiero darle más difusión a estas cosas] Fue entonces cuando me preocupé, ya que anteriormente me limitaba a señalar que esos programas no podrían traer algo bueno a la vida de los televidentes.

Me tomé la molestia de explicarle a esta persona que lo que estaba viendo probablemente no tenía nada de cierto, ya que la conductora del programa en varias ocasiones había sido señalada de arreglar los casos dando dinero a las personas para que mintieran respecto a las situaciones que presentaba. Le expliqué seguidamente que estos programas lucran con los sentimientos de las personas, ya que existe una falsa moral detrás de ellos, y se permitían dar ayudas económicas a la gente porque sus niveles de rating eran altos, por lo que las televisoras pagaban grandes cantidades de dinero en materia publicitaria para estos programas.

Una explicación que me tomó poco más de diez minutos, pero al final resultó siendo inútil, esta persona continuó viendo estos programas bajo la razón de que había visto unos videos de las personas [en el mismo programa, ¡oh sorpresa!] en donde se mostraba la verdad del asunto y que ella si creía que todo era cierto.

A raíz de ello, decidí no volver a comentarle a nadie al respecto, y a la vez me surgió esta inquietud:

¿Qué se le puede decir a una persona respecto a los programas de televisión que juegan con los sentimientos de las personas, si estas solo tienen como referencia la misma televisión?

Es una situación muy compleja, ya que muy pocos tienen acceso a información en medios alternos, y por lo general los referentes de las cosas que se ven, suelen ser los mismos medios que distribuyen estos programas.

Me ha tocado ver de todo, desde gente buscándole reemplazo de novia a sus hijos hasta programas en donde exponen casos de pedofilia e incesto presentando a los niños y poniéndoles en evidencia frente a miles de personas detrás de una pantalla.

¿Es esto justo? ¿Hasta donde se va a llegar con el tema? ¿Qué hace falta para que cada día esta influencia sea menor y la gente encuentre entretenimiento de calidad?

Recuerdo de una persona que me juzgaba por ver frecuentemente la serie de South Park, dicíendome que le parecia vulgar e insultativa: Fué cuando le respondí: Pues los programas que miras no son precisamente muy sutiles y educativos [cayendo en el argumento tu quoque]

Creo que como individuos podemos y debemos hacer un pequeño esfuerzo por informar a las personas más cercanas sobre el peligro de estos programas en nuestra percepción de la realidad, el entretenimiento no tiene que ser a fuerza un mero amarillismo y morbo, que tanto ya hay en los medios. Existen maneras inteligentes de entretenimiento aún en la misma televisión y otros medios masivos, que no caen en este tipo de desvaloración.

Por último, el titular puede sonar un poco fuerte, pero ¿No es acaso lo que estamos viviendo en la actualidad?

Solo para meditar.

Saludos