por Wiliam Ajanel
"Las reglas y los modelos destruyen al genio y al arte", enorme frase expresada por el filósofo y periodista estadounidense Henry Hazlitt, que llama poderosamente la atención debido a su visión particular sobre la limitación que ha sufrido la creatividad, y que puede ser aplicada a varios espacios, especialmente en el ámbito educativo, en donde muchos aprendimos a memorizar y acumular conocimientos bajo el concepto de un "modelo educativo" que lamentablemente desencadenó en un asesinato inconsciente a la capacidad artística y creativa.
Actualmente se siguen presentando muchos de los síntomas de la falta de creatividad en las nuevas generaciones, niños que se limitan a "hacer la tarea" de diario, llevar asignaturas, realizar ejercicios y asistir a las aulas donde forzosamente deben escuchar en promedio de 5 horas a una persona adulta que se para frente a ellos para enseñar. Pero ¿A dónde se ha ido el espíritu creativo y artístico de la enseñanza? Lamentablemente ni el sistema, ni muchos padres de familia tienen el interés o los recursos para encaminar a los niños en la búsqueda del arte y la genialidad.
No basta con asignar un proyecto de ciencias naturales al año o pagar las clases de piano, el ser humano está facultado y es capaz de generar todo tipo de ideas y habilidades en los distintos campos del arte si tan sólo es encaminado y motivado a perseguir lo que realmente le gusta hacer, sin embargo estos deseos y sueños en ocasiones pueden verse perjudicados por el concepto de lo "adecuado" o lo "rentable". ¿Cuántos de nosotros cometimos el error de seguir aquellos consejos que nos decían: Oye, eso no tiene futuro, o sencillamente no encontrarás empleo? Hoy es duro reconocer que grandes profesionales universitarios permanecen sin empleo, al borde de la depresión y encima de ello, lejos de lo que realmente quisieron vivir y hacer.
Se pueden buscar culpables y a lo mejor no se encuentre una cantidad considerable de factores que interrumpieron el desarrollo de habilidades artísticas y creativas en muchos de nosotros: La falta de interés, la falta de tiempo, la limitación de recursos, un sistema quasi-fascista de educación, en fin, podríamos hablar de lo poco atinado que resultó para muchos el no tener la suficiente motivación y acercamiento a una idea o pensamiento creativo que nos colocara no muy lejos de lo que en algún momento quisimos en nuestras vidas, y llegar a ser los actuales abogados que realmente querían ser pintores, los médicos que sueñan con tocar la guitarra, los contadores a los que les apasiona la cocina, etc.
Las influencia que podamos ejercer sobre las próximas generaciones [hijos, hermanos, sobrinos, etc] será determinante para llegar al punto ideal en donde los humanos estarán realmente contentos con lo que hacen, sin importar si es en la rama artística o profesional [un músico no necesariamente es mejor que un corredor de bolsa por ejemplo] pero no permitir que sea el sistema o la pereza quienes decidan por nuestros hijos, sino al contrario, encontrar el camino correcto para brindar verdaderas opciones a los más pequeños y dejar a un lado las ideas sobre "lo que sería mejor" o "lo que da más dinero", todos necesitamos realizar algo y llegar a apasionarnos en aquello que realizamos.
Hay una frase muy común que dice: Lo mejor de esta vida es hacer lo que amas, hacerlo bien, y que encima de ello te paguen. Hay buenos músicos, hay buenos científicos, hay buenos doctores y buenos agricultores. ¿Quién tiene el derecho a poner en una balanza lo que debe o no fomentarse? Es necesario crear la necesidad por generar ideas, valorar la creatividad en principio más que una nota escolar o "puntos" ya lo decía un maestro mío hace unos años: La vida no son como las asignaturas, los puntos que ganes en esta clase no te servirán de nada allá afuera.
Por último, me encantaría saber que no soy el único al que le ocurrió esto de estar atrapado en una profesión que no quería, o que preferiría "ser" otra cosa diferente [o al menos eso me gusta pensar] Si llegas a leer esto escribe tu comentario sobre lo que quisiste ser y lo que haces ahora [de pronto tuviste suerte] yo pondré el mío como primer comentario.
Un saludo
Fuentes:
Frase de Henry Hazlitt
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